Mexico Food

Gorging Sonora Syle

Mexico Food
Gorging Sonora Syle

Mariana Coppel @Marianacoppel

 

The main principle, if we were talking about a restaurant with a mission, vision, and organization chart, would be “to make everybody come back by preparing it deliciously”. And it might sound like one of those phrases made by any restaurant with a mission, vision, and organization chart, but in this case it is true: to La Tonina you go back, even if it´s not located in a hipster neighborhood and looks more like a neighborhood diner with regular customers who couldn´t care less about the trend of an out-of-proportion waist. 

To La Tonina you go back, and the longer the night has been, the more redeeming the chilorio (fried pork in chile sauce) feels like. And the more redeeming the chilorio feels like, the more your body honors the name of the place and its founder: wrestler Héctor Lozano Garza, better known as “La Tonina Jackson”. As you could assume, a wrestler has no time for cooking, but for that he had his sister Idilia, who brought the recipes straight from the North.

FYI, the cetacean from the fighting arena (who by his size, we can deduce was a lover of huge shares), was famous among the wrestling world and actor in movies such as “El huracán Ramírez” (Hurricane Ramírez), “El misterio del huracán Ramírez ” (The mystery of Hurricane Ramírez), and “La venganza del huracán Ramírez” (The revenge of Ramírez Hurricane) (in this precise order); a character hanging from the walls for remembrance, to keep in mind the dangers of gorging and overindulging on San Cosme avenue. 

 

It is easy to eat too many tortillas and the ten stews that turn them into tacos at La Tonina, and that´s a problem; or too many gorditas de nata (deep fried thick tortillas with cream) which spend the whole day blowing up on the pan, leaving behind a scent that rises the endorphins. Doña Patricia is always kneading the gorditas and the tortillas, elements that could very well use a paragraph on their own, flipping them tenderly, Doña Patricia, together with an army of beautiful, coquettish, big eyed, and talkative girls, all of them with a touch from the North, who carry out the printed menus and the glass bottled sodas to the few, but certain, tables on the premises. 

The tortillas: unless you have a relative carrying a sack all the way from Aridoamerica, won´t be found easily in the capital city. They are handmade composed by flour and animal fat; they are perfect, they slowly inflate and when they become flat again, all warm with the marks left by the pan, they are ready to be served with anything: sweet or salty. A customer described them like this: “They taste like the truth”. 

Once the tortillas issue is understood, we must order the tacos de chilorio, the adobo de puerco (pork cooked with spices), cochipecho (pork breast), and cabrito con papas (goat with potatoes) (that´s already four). The gringa (pork with cheese) is a classical, and the taco de frijol (bean), frijol all alone, is addictive. For those with a hungover, a homemade broth, and if the tacos weren´t enough, which wouldn´t seem right, there´s also steak with fries. But is better to try the tacos, we only one have one life to live and several sizes to fit.  

 

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Botonazo estilo sonora

 

El concepto rector, si este fuera una restaurante con misión, visión y organigrama, sería “preparar todo rico para que vuelvan”. Y podrá sonar a una de esas frases hechas de cualquier restaurante con misión, visión y organigrama, pero es cierto: a La Tonina se regresa, aunque no esté en la colonia hipster y se parezca más a un merendero de barrio con clientes asiduos a los que la moda de la cintura hiperbólica les tiene sin cuidado. 

 

A la Tonina regresas, y mientras más larga haya sido la noche más redentor resulta el chilorio. Y mientras más redentor resulta el chilorio, más honor le hace el cuerpo al nombre del lugar y a su fundador: el luchador Héctor Lozano Garza, mejor conocido como “La Tonina Jackson”. Como se podrá suponer, un luchador no tiene tiempo de cocinar, pero de eso se encargaba su hermana Idilia, quien trajo las recetas de su mero norte.  

 

A manera de dato, de paréntesis cultural, el cetáceo del ring (que por su talla se puede asumir que era amante de las porciones generosas)  fue famoso entre los amantes de la lucha y actor de títulos tales como “El huracán Ramírez”, “El misterio del huracán Ramírez” y “La venganza del huracán Ramírez, (en ese mismito orden); un personaje cuyo retrato cuelga de las paredes, para recordarlo claro está, sin dejar de olvidar los peligros de comer demasiado y encallar indigesto en la avenida San Cosme 

 

El problema es que en La Tonina es fácil abusar de las tortillas y los diez guisos que las hacen taco;  de las gorditas de nata que pasan el día entero inflándose en la plancha dejando el ambiente impregnado con un olor que despierta endorfinas.  Amazándolas, a las gorditas y a las tortillas, que merecen un párrafo completo, volteándolas con el cariño que otorgan los años, está siempre Doña Patricia, Doña Patricia y un séquito de muchachas bonitas, coquetas, de ojo grande, parlanchinas, de gen norteño, que llevan los menús impresos y los refrescos en bote de vidrio a las pocas, pero seguras, mesas del lugar. 

 

Las tortillas: a menos de que tengan un pariente que venga cargando con el bulto desde aridoamérica, no se encontrarán tan fácil en la capital. Son de harina y manteca, hechas a mano; son perfectas, se inflan poco a poco y cuando vuelven a su estado plano, calientitas, con las marcas que les deja la plancha, quedan listas para envolver cualquier cosa, dulce o salada. “Saben a verdad”, dice una clienta cuando le pido que las describa. 

 

Dejando claro el punto de las tortillas, lo que hay que pedir son los tacos de chilorio, los de adobo de puerco, los de cochipecho o los de cabrito con papas, (ya van cuatro) La gringa no falla, y el taco de frijol solo, solito y solo, es adictivo. Para los más crudos consomé caserito y si la taquiza no fue suficiente, cosa improbable, hay arrachera con papas. Pero mejor es entrarle a los tacos, vida hay una, tallas un chingo.